martes 21 de febrero de 2012

LA POLICÍA ESPAÑOLA NO SE MERECE UNA IMAGEN ASÍ


Cuando en este país dimos el paso hacia la democracia tras la muerte del dictador una de las cosas que más urgía era borrar esa imagen de la Policía franquista represora y cruel. El paso siguiente era articular otra Policía, con nueva imagen, más próxima al ciudadano. La ciudadanía tenía que ahuyentar viejos fantasmas y confiar en ella como garante de las libertades públicas y de la seguridad ciudadana.
Lo que ha ocurrido en Valencia con los estudiantes del IES Luis Vives, las cargas policiales contra ellos, que protestaban por los recortes en educación, está lejos de esa imagen de policía que hemos tenido en estos años de democracia y más cerca de la anterior. Y no es la primera vez que acciones policiales desmesuradas y de fuerte violencia han ocurrido, lo vimos en Madrid y Barcelona sobre miembros del movimiento de 15-M.
La Policía española no merece que se traslade a los ojos del mundo la imagen de una policía represora de ciudadanos que ejercen su derecho a expresarse.
Queremos que la Policía española sea la Policía de un país democrático, cuyo cometido sea velar por el cumplimiento de la ley y el orden. Y no un instrumento represivo utilizado por el poder de turno como hemos visto, y aún vemos, en los países de la primavera árabe.
La imagen que corona esta entrada está llena de simbolismo. El libro que se adosa a la careta de protección bien pudiera ser el clavel ofrecido a un soldado en la revolución portuguesa de los claveles. Pero también la resistencia frente al poder monolítico, embrutecido y ausente de razón de aquel estudiante que se plantó ante un carro de combate en la plaza de Tiananmen. España no es China, afortunadamente, aquí tenemos libertades, y fuerzas y cuerpos de seguridad al servicio de una democracia, y no tenemos un orden totalitario, no democrático, donde no se duda en utilizar la represión brutal para meter en cintura a su propio pueblo.
Hay responsables políticos y mandos policiales que se les debería caer la cara de vergüenza, por no decir que se fueran a su casa, ante los hechos que han ocurrido en Valencia. Le hacen un flaco favor a la Policía cuando dicen que ha actuado en defensa propia, o se ha defendido de las agresiones, para justificar lo que no tiene justificación. Cuando hablan de que se investigará si algún policía se extralimitó se está haciendo un ejercicio de hipocresía inadmisible. Estas explicaciones cabe interpretarlas como una manera torticera de culpar a los agentes de Policía participantes, como si nadie coordinara las acciones y diera órdenes muy específicas.
Lamentable que desde el poder político se trate de eludir responsabilidades que le son propias. Y lamentable que se traslade a la opinión pública la imagen que hemos visto de ella en Valencia.
La Policía española no se merece una imagen así.

lunes 20 de febrero de 2012

EL CRUCIFICADO DE MIGUEL ÁNGEL


La especulación al no ser propiedad de nadie está muy bien repartida por este mundo. En nuestro país hemos vivido durante años la época dorada del pelotazo urbanístico. Como sonoros han sido los que se han pegado en el mundo financiero internacional.
El mundo del Arte es terreno propicio para la especulación. En ella caben el engaño y el timo. Como también caben en la falsificación de una obra de arte con fines crematísticos. No tenemos más que recordar al afamado Erik el Belga, cuyas falsificaciones han llegado incluso a cotizarse. Pero diríamos que en este caso se trata de un engaño con arte. Por su parte, la venta de una obra de arte con la impostura de una autoría falsa encierra otro tipo de engaño, menos laborioso, más grosero, más burdo.
Hoy conocemos la noticia de que hace tres años el Gobierno italiano compró un Cristo crucificado, una talla de madera policromada de 41 cm. de finales del siglo XV. Por ella el Estado pagó 3,2 millones de euros. Entonces se dijo que se había comprado a precio de ganga. Ahora se sabe que ni es de Michelangelo Buonarroti y que su precio en el mercado rodaría los 700.000 euros.
En el mundo del Arte como en la investigación histórica la base de cualquier decisión y análisis tiene que tener como sustento los documentos que confirmen los datos y que hagan huir a la conjetura y la especulación. Con este principio es fácil ahuyentar a listillos y especuladores, aunque mucho me temo que siempre encontraremos a alguien que sea la víctima propicia del timo de la estampita, aunque se trate de un Estado, ¿o quizá por eso mismo sea más fácil? En tal caso pasaríamos la frontera para llegar a la corrupción.

domingo 12 de febrero de 2012

ME AVERGÜENZO


En la vida uno alberga siempre la esperanza de que las cosas que han salido torcidas se enderecen. El Diccionario Biográfico Español magna obra de la Real Academia de la Historia salió torcida, pero no se ha rectificado.
Todavía recuerdo las tardes de invierno que pasaba en el archivo Diocesano de Guadix cuando investigaba para mi tesis doctoral. Eran los primeros años de los noventa… y fueron muchos los días y las horas. Cada tarde (trabajaba por la mañana en mi escuela) me acompañaba la soledad, y algún que otro ruido como si se rasgara, mordisqueara, el papel de siglos. La inmensidad conformada por una enorme biblioteca, las numerosas estanterías que rivalizaban en altura con los altos techos, las paredes tapizadas por cajas y cajas donde se contenían papeles, legajos y libros, y el tiempo allí parado eran mis acompañantes. Estaba solo, rara vez había por allí otro investigador.
Os parecerá un desvarío, pero me sentía a gusto, un hábitat natural para mí en aquel tiempo. Hacía lo que me más me gustaba y no reparaba en el frío húmedo de un edificio del siglo XVIII, ni en el picor de las manos provocado por los ácaros y el polvo almacenado en siglos. Disfrutaba. De todo el acervo documental e histórico de ese archivo (también de otros, obviamente) salió mi tesis doctoral, un trabajo que me llenó de satisfacción y orgullo. El tema ‘Iglesia y poder’, y creo que en ninguna línea, en ninguna palabra de los dos tomos de la tesis, se puede apreciar mi afecto o desafecto religioso. Los datos, los textos, los documentos, fueron lo único que guió mi análisis, más o menos acertado, más o menos profundo.
Aprendí bien, tuve buenos maestros, y todos me enseñaron que el rigor, la pretendida objetividad y las fuentes documentales y archivísticas en un historiador son su mejor aval, su mejor garantía del trabajo bien hecho.
Hoy sabemos que la edición del Diccionario Biográfico Español, como si rivalizáramos con los grupos de presión y con la ideología que los alimenta, y no rivalizáramos con el rigor científico que debe caracterizar a un historiador, contiene apreciaciones sesgadas que en algún caso falsean la realidad histórica.
Hay entradas biográficas con un sesgo ideológico vergonzoso. En las que el historiador se deja llevar por la opinión o la conjetura, y no por el rigor y el respaldo documental e histórico. Están contenidas demasiadas apreciaciones personales, pero me quedo con esta sobre Francisco Franco: “Pronto se hizo famoso por el frío valor que sobre el campo desplegaba”. “Una guerra larga de tres años le permitió derrotar a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores. Para ello, faltando posibles mercados, y contando con la hostilidad de Francia y de Rusia, hubo de establecer estrechos compromisos con Italia y Alemania”. “Montó un régimen autoritario pero no totalitario”.
Me avergüenzo de algunos historiadores (afamados, reconocidos y encumbrados) que han sido capaces de primar las ideas propias, de claudicar a las de los grupos que justifican versiones interesadas y manipuladoras de la historia reciente.
Otros historiadores, muy dignos y de gran reconocimiento, como Miguel Artola (sus libros han sido para mí ejemplo de trabajo bien hecho y de consulta obligada) se retiraron a tiempo. Es posible que vieran lo que se barruntaba.
¿Dónde ha quedado el prestigio del director de Academia, Gonzalo Anes? ¿Y dónde queda el de la Academia’
Me avergüenzo por lo que me toca como historiador.

jueves 9 de febrero de 2012

CAMBIO DE CABALLO A MITAD DE CARRERA

Hoy he desayunado con la noticia de que se ha cambiado el temario de las oposiciones de acceso a la función pública docente. Luego, continuando mi tarea, he visitando una clase de infantil de tres años, donde tenía que evaluar a su maestra. Pero antes me he pasado por cada grupo de niños para preguntarles su nombre. Por cierto, al final de la sesión de trabajo les tocaba la merienda. Todos a lavarse las manos, a recoger su mochila y a tomarse la pieza de fruta (hoy tocaba fruta) en su mesa. Me han parecido adorables.
Decía yo en La educación que pudo ser que en esto de la educación tenemos la costumbre de cambiar de caballo a mitad de la carrera. Aunque lo decía en el sentido de que cambiamos de enfoques con demasiada frecuencia, a veces de manera poco reflexiva, la alusión ‘carreril’ de ahora cabría aplicársela a la decisión que ha adoptado el sobredimensionado y atareado Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Acaso sea una consecuencia de su trajín no haber reflexionado debidamente lo que significa este cambio de temario.
¿Qué le habrá llevado al superministro del ramo a tal decisión? ¿Acaso la búsqueda de un beneficio para los opositores?, se me antoja que no. ¿Darles en las narices a los que hasta ahora venían gobernando, como diciendo ahora nosotros somos los que mandamos y hacemos lo que queremos?, esto se aproxima más a la razón práctica de las cosas, aunque tengo poco de práctica y sí mucho de inoportuna.
A nuestros opositores que preparan oposiciones a maestros y profesores de secundaria desde el mes de septiembre les han cambiado el caballo a mitad de carrera. Y les han fastidiado, mucho o poco, pero les han fastidiado su plan de preparación. Tal vez a muchos no les ocasionará un gran perjuicio, por la cierta continuidad y coincidencia que hay siempre en los contenidos, pero han roto planes y esquemas de trabajo a buen seguro. Esto que se ha hecho no parece muy serio, digo yo, más bien parece que se haya jugado con la confianza de la gente. Se da a entender, más bien, que lo que existe es un afán de revancha política. Y volvemos entonces a utilizar la educación como arma arrojadiza entre partidos políticos.
Como en noviembre el partido socialista sacaba adelante los temarios que ahora se han derogado a pocos días del a elecciones generales, llegan ahora los populares y ni cortos ni perezosos (quizá algo cortos de miras pero bastante poco perezosos por la diligencia que se han dado) y cambian los temarios cuando ya hay quien lleva varios meses de preparación. Poco raciocinio e inteligencia, y sí mucha bravuconería y revanchismo como se estila lamentablemente en política.
El ministro monta el desaguisado y le contesta el consejero de Educación de Andalucía (que no es que no pueda replicarle, pero mejor con otro criterio), entrando al trapo: dice algo así como que esto lo hacen para seguir con la política de recortes. Aquí lo importante es el perjuicio para los opositores, el argumento de los recortes sobra en esta ocasión. Una vez más la educación en manos de los intereses políticos. Manoseada, vilipendiada, desconsiderada, utilizada sin escrúpulos, y muchas cosas más.
Aquí lo único que nos preocupa es el daño que se ocasiona a la educación y a los opositores. No nos interesa la refriega política ni los réditos políticos que algunos pretendan extraer con las medidas o con las críticas. Sólo nos interesa la educación.
En esta visita a la clase de infantil de tres años, mientras yo revisaba unos documentos de la maestra, los alumnos han venido a visitarme a mi ubicación donde me había sentado (un pupitre y una silla de infantiles de tres años, auténticas miniaturas) para preguntarme, decirme, pedir ayuda, han venido un sinfín de veces. Luego me he despedido de ellos, y al salir algunos se me acercaban dándome un beso. Menuda satisfacción he sentido.
¡Y luego vamos a maltratar esta profesión desde sus primeros balbuceos!

sábado 4 de febrero de 2012

REDES SOCIALES

Siempre hemos imaginado mundos virtuales. Antes eran utopías de una humanidad que aspiraba a un mundo feliz o comunas igualitarias. Ahora son redes sociales sujetas a los adelantos de la tecnología. El futuro imaginado podría ser el de un imperio basado en la intercomunicación infinita, con un potente cerebro cibernético que lo facilita todo, donde todos permaneciéramos sin salir de nuestra casa. Acaso tan solo faltaría resolver el modo de garantizar nuestro sustento.
Sin embargo, tengo la sensación de que en los tiempos que corren, a pesar de la facilidad para la comunicación virtual, el sentimiento de soledad está marcando nuestras vidas.
El fenómeno de las redes sociales es ya imparable. Los medios de comunicación así lo han captado. Se han convertidos en unos poderosos propagadores de estas redes sociales porque su misión es estar en todos los sitios posibles a la vez. Cada programa, cada sección de periódico, incluyen la participación y las opiniones de los televidentes, oyentes o lectores. Tuenti, Twitter, Facebook y otras que hay, se han convertido no solo en auténticos emporios de la comunicación sino también en sustanciosos negocios. En estos días el potencial económico de la red social creada por Mark Zuckerberg ha posibilitado su salida a Bolsa.
Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces, tiene como eslogan la más potente red social. Es como si la plaza del pueblo estuviera ahora en la pantalla de cada ordenador, tableta u otro artilugio semejante. Para estar en contacto con nuestros amigos ya no necesitamos estar con ellos físicamente.
Ahora bien, no sé si estaremos mejor comunicados con todo ello; y si los abuelos sentados en un banco o un poyete, al calor del sol, en cualquier espacio público de un pueblo, son ya una especie en extinción. Pudiera ser incluso que, en una interpretación muy generosa, que es mucho decir, al botellón se le calificara como un movimiento de oposición a estas redes virtuales, aunque sean usadas para su convocatoria. Pues, al fin y cabo, cuando se reúnen miles de jóvenes a celebrarlo es como si buscaran una alternativa a esas redes en las que se sumergen tanto más acorde con nuestra condición de naturaleza animal, esa que busca roces, respiraciones compartidas y sensaciones a flor de piel. Lejos de la frialdad y el contacto enlatado al que te abocan esas redes virtuales. Y es que la esencia del ser humano, como cualquier otro animal, se compone de contacto físico, caricias, manos que se posan en el hombro… y, si me apuran, hasta ‘despiojarse’ como hacen los chimpancés. Rituales sociales que hacen a los individuos sentirse más integrados como miembros de una comunidad.
Quizás nos estemos aferrado demasiado a esa virtualidad social porque nos esté fallando la otra: la del contacto físico, la de sonreír cuando alguien nos mira a la cara, la de saludar al vecino…
Vivimos el boom de las redes sociales virtuales, pero es posible que pasado el tiempo echemos de menos el calor humano de los otros individuos de la tribu. Tal vez incluso nos pase lo mismo que la necesidad actual de volver a tener contacto con esa naturaleza que engulle el voraz urbanismo de las ciudades en las sociedades desarrolladas.
Ahora que me he subido a la red social Twitter no quisiera olvidar que todavía un paseo por un bulevar en compañía de un ser querido, o una conversación sosegada con amigos en una terraza, son infinitamente más gratificantes para el espíritu que los miles de seguidores que pueda uno alcanzar en una de esas redes sociales virtuales.

miércoles 1 de febrero de 2012

EDUCACIÓN CÍVICA Y CONSTITUCIONAL

Tambores de guerra parecen sonar en torno a la educación en nuestro país.
Cuando cada día miles y miles de profesionales nos afanamos en sacar adelante el trabajo en las aulas, la educación de los niños y los jóvenes o la mejora de la educación, los cambios políticos vienen a soliviantar el clima de la escuela.
El Partido Popular tiene previsto remover determinados andamiajes en la educación. Así lo ha explicado el nuevo ministro de Educación José Ignacio Wert.
Varias propuestas se han hecho. Una de ellas la ampliación de los años de Bachillerato. Me llama la atención que se proponga reducir la ESO un curso y, por el contrario, se amplíe el Bachillerato un año más. Entendía yo cuando sonaba este rumor que a la ESO no se le tocaría y se ampliaría el Bachillerato a tres cursos. Pero no es así. La única explicación que encuentro por el momento es que se pretenda adelantar un año la salida de alumnos de la educación básica. ¿Quizá como un guiño a los nostálgicos de la Ley General de Educación? Esperaremos a que se expliquen mejor.
Ahora bien, el cambio más mediático e ideológico es el de la sustitución de Educación para la Ciudadanía por otra materia: Educación Cívica y Constitucional. Dicen que sin carga de adoctrinamiento. ¡Qué ilusos!, o tal vez nos quieran tomar el pelo. Incluso suprimiendo los contenidos que molestan a los sectores más retrógrados (o acaso por esto mismo), eso que llaman adoctrinamiento está garantizado con la nueva asignatura. Pero adoctrinar, obviamente, en el sentido que a ellos les interesa. ¿Cuáles serán los contenidos de la nueva asignatura? No diferirán mucho de los actuales. Aunque parece que sí se prescindirán de los que aluden a la sexualidad o el modelo de familia, que tanto molestan a determinadas conciencias.
El Partido Popular tiene que contentar a muchos sectores sociales que le han apoyado en su subida al poder. Sectores retrógrados algunos, ultraderechistas otros, profundamente religiosos y doctrinarios, los más. Adoctrinar, pretender adoctrinar, ya lo he dicho otras veces, el currículo está lleno de excusas para hacerlo, si es que así lo pretendemos. No depende de una asignatura, es una cuestión de intencionalidad.
Se sigue pensando que una ley puede cambiar la educación. Craso error. Hay otros muchos factores en los que habría que incidir, y que son más decisivos en la mejora de un sistema educativo. No es que la educación en España no necesite cambios, es que algunos de los que ahora se proponen son meros brindis al sol, o mejor dicho: a los intereses de determinados grupos fácticos.
Lo que menos necesita ahora la educación en España es una confrontación social, ideológica y política. Por eso, si antes el PP se negó a dialogar en pro de un pacto por la educación cuando gobernaba el PSOE, ahora no se le puede devolver la misma moneda sin más. ¿Por qué?, por el bien de la educación. Hay que sentarse a dialogar. Será la mejor manera de frenar, o al menos amortiguar, los desmanes que el Partido Popular pueda cometer en el sistema educativo. Y así encontrar los puntos de confluencia que seguro existen en beneficio de la educación, no de los intereses políticos partidistas de los sectores implicados en la misma.
Esperaremos acontecimientos.

miércoles 25 de enero de 2012

REVOLUCIONES

En el del Museo Reina Sofía el cine tiene presencia. Al pasar esa especie de túnel del tiempo que es la pasarela que une los edificios Sabatini y Nouvel, la primera sala a la que se accede sorprende al visitante con las imágenes de La batalla de Argel (1965). Es un espacio dedicado a la descolonización del continente africano. En este proceso de cambio se concentra una parte muy importante de la historia del siglo XX.
En el momento de acceder a ella se proyectaba la parte de la película en que un gendarme francés lanza proclamas contra el FLN y propaga las bondades de una Francia paternal y colonialista. Continúo la visita en espacios contiguos a la sala. No veo ya las imágenes pero me acompañan los gritos de los gendarmes, los ruidos de los fusiles, los pasos sonoros de las botas de los soldados, los estruendos de los disparos. Un poco después vuelvo a ponerme frente a la pantalla, ahora se relatan unos días de huelga que lleva a cabo la población argelina. La potencia colonial utiliza el poder de persuasión a través de la propaganda, pero también el poder de la fuerza bruta, para acallar las protestas y para obligar a los comerciantes a que abran las tiendas. A toda costa se intenta que Argel recobre una normalidad impuesta.
Fue un tiempo (años cincuenta, sesenta y setenta) de revoluciones en muchas zonas del planeta que no estaban dispuestas a seguir sometidas a una potencia colonial, a un tirano o a un dictador. Todo en una época marcada por la tensión y la polarización del mundo en dos grandes bloques (comunista y capitalista), en que se divide tras la segunda guerra mundial.
Muchas de las ilusiones puestas en aquellas revoluciones hoy se han truncado. Fiasco de la revolución cubana. Fiasco en muchos países africanos que nacen de las antiguas colonias. Fiasco en zonas del sudeste asiático. Fiasco en países surgidos en el mundo árabe. Dictadores, tiranos, sátrapas, casi todos sanguinarios, violación de derechos humanos, racismo, miseria, falta de oportunidades. Mal legado el que dejaron las metrópolis, que para sí gozaron de democracia, derechos humanos, prosperidad económica…
Después vinieron revoluciones en América Latina. Y mismo resultado.
Hoy vivimos otra oleada revolucionaria, la de los países árabes. Resisten los dictadores y los militares. El pueblo lucha y paga con su vida. A trompicones, con lentitud, sangrientas, plagadas de muerte, las revueltas van dando pasos hacia su aspiración democrática.
Han pasado cuatro décadas desde la independencia de Argelia y aún siguen escuchándose gritos, ruidos de fusiles, pasos sonoros de las botas de soldados, estruendos de disparos.

sábado 21 de enero de 2012

MI KINDLE

La tarde del viernes me la he pasado metido en un autobús junto a otras cincuenta personas viajando de Granada a Madrid. Esto de venir a Madrid con tanta frecuencia se está convirtiendo en una buena costumbre. Hoy sábado me espera (ya se habrá celebrado cuando leáis esto) una comida con antiguos compañeros de la Junta de Participación del Consejo Escolar del Estado. Vamos a rendirle a su presidenta, Carmen Maestro, el homenaje que se merece.
Me apetece mucho estar presente, ello me ha traído a Madrid. Hay personas a las que se homenajea por su cargo, pero hay otras a las que se rinde homenaje por su bondad, competencia, extraordinaria predisposición, y por su sencillez. Carmen, aparte de su cargo, se merece el homenaje más por lo segundo que por lo primero.
No me he enterado casi del viaje, salvo la última parte del trayecto, ya en Madrid, donde un monumental atasco retuvo el autobús casi una hora. Y no me he enterado porque he venido todo el viaje leyendo. Soy de los que les gusta el tacto de un libro entre las manos, pero esta vez vengo desprovisto de libros (aunque para ser más sincero, algunos traigo en la maleta), he venido con mi ‘Kindle’ que me han echado los pasados Reyes.
En la parte del autobús donde iba ubicado había mucha juventud, chicas, sobre todo. Algunas de estas jóvenes con grandes y voluminosos libros, como yo otras veces. Yo, en cambio, con un aparato que puede almacenar más de un millar de libros. Me sentía generacionalmente algo extraño: ellas con un libro de toda la vida en las manos, yo con un aparato tan moderno. Quizá hubiera sido más lógico lo contrario.
¿Y qué venía leyendo?: Últimas tardes con Teresa. Siempre es un buen ejercicio, aunque no lo practique en demasía, por las urgencias de lo que a uno le queda por leer, releer libros leídos en otras épocas.
Que conste que todavía me sigue gustando tener un libro entre las manos antes que un aparato de estos. Mas el hábito hace costumbre, y sopeso que lo manejaré bastante. Mis lecturas en el autobús urbano resultan más cómodas y ‘manejeras’ en el ‘Kindle’. Son los adelantos de la tecnología. Como me ocurre con el portátil frente al ordenador de sobremesa ya arrumbado, no solo por obsoleto sino por la servidumbre de tenerte amarrado a una mesa y una silla en un lugar fijo de la casa.