sábado, 6 de febrero de 2010

NO ME ARREPIENTO, VOLVERÍA A HACERLO

Para bien o para mal, no tenemos la posibilidad de volver a repetir nuestras acciones. No hay segunda oportunidad.
Para bien o para mal, porque se podría repetir una buena acción o, por el contrario, evitar una mala acción.
Si se trata de una buena acción que beneficia a muchos, incluso a nosotros, es una pena que no pueda repetirse. Podrá hacerse otra parecida pero la misma no, y no con los mismos beneficiarios. Si quisiera repartir mi fortuna entre los más necesitados y confeccionara una lista con ellos, una vez repartida mi fortuna todo ellos dejarían de ser necesitados. Si quisiera repartir otra vez mi fortuna ya no tendría fortuna, pero imagínense que al cabo de diez años vuelvo a tener otra fortuna, entonces estaría en disposición de repartirla pero no ya a los mismos beneficiarios de antes, sino a otros necesitados de ahora. Por tanto, no podría repartir en los mismos términos mi otra fortuna como lo hice anteriormente.
No se pueden repetir las acciones ejecutadas en algún momento de nuestra vida. Para bien o para mal. Si yo fuera un individuo que he matado a cinco personas, y sentado ante un tribunal que me preguntara si estaba arrepentido de haber matado a esas cinco personas y dijera que no, que lo volvería a hacer, estaría justificando mi acción por no se sabe qué excusa o queriendo decir que de la muerte de esas cinco personas no me arrepiento en absoluto. Pero habría algo más: mis acciones aniquiladoras no se volverían a repetir porque a los que he matado estarían ya muertos. No podría, en tal caso, volver a hacer lo mismo. Pero si me escapara de la cárcel después de diez años y fuera a la misma ciudad donde asesiné a las cinco personas podría volver a matar a otras cinco, si quisiera repetir la acción por no estar arrepentido, pero ya no serían las mismas cinco personas sino otras. Por tanto, la acción no volvería a repetirla, mataría a otras cinco, que sumadas a las anteriores cinco serían diez. En consecuencia, me convertiría en un asesino reincidente, más asesino aún.
Y es que no se puede vivir cada minuto de nuestra vida dos veces, y menos tres, o cuatro o las que sean. Por eso lo que hagamos en cada momento hemos de hacerlo con la conciencia de que es lo mejor y que actuamos con buena fe. Pero si haciéndolo bajo este prisma de buena fe, nuestra acción tuviera consecuencias dramáticas para los demás, lo menos que podríamos hacer es arrepentirnos y pedir perdón. Por eso, decir que volvería a hacerlo, sea una acción buena o mala, es jugar con ventaja, porque se sabe que no se va a repetir. Pero si existieran esas consecuencias dramáticas, con tal aseveración lo que pretendería sería justificar mi acción y hacer creer a los demás que lo que hice lo hice con toda honestidad, aunque no sea verdad.
"No me arrepiento. Volvería a hacerlo", manifestó hace unos días Tony Blair poco antes de acabar una desafiante comparecencia de seis horas ante la ‘comisión de la verdad’ que investiga la intervención militar de Reino Unido en la guerra de Irak. Ratificó una detrás de otra sus conocidas posiciones sobre la invasión (armas destrucción masiva, terrorismo…) y no mostró el más mínimo atisbo de arrepentimiento por los cientos de miles de perronas que han muerto desde que emprendió semejante aventura con sus amigos Bush y Aznar.
El Tribunal Penal Internacional espera. Entretanto, el ex premier está haciéndose de oro.
Grandes emporios del mundo financiero, como JP Morgan Chase o la aseguradora Zurich Financial Services, se rifan sus consejos. La editorial Random House ha pagado 5,3 millones de euros por sus memorias. Una serie de discursos que pronunciará ante los empleados de Lansdowne Partners, un fondo de capital de riesgo de la City londinense, según se dice, le ingresará en su bolsillo más de 2.000 euros por minuto. Entre conferencias, libros y trabajos de asesoramiento, el ex primer ministro británico ha ganado unos 11,5 millones de euros desde que dejó el Gobierno.
Este neoliberalismo no entiende ni de muertos ni de nada, más que de negocio y de dinero. El inventor de la ‘tercera vía’ está ahora como pez en el agua en él, al tiempo que obtiene un lucrativo negocio personal gracias a su paso por la política. ¿Acaso esa opción ideológica del socialismo era esto: el neoliberalismo, mientras el mundo se creía que estaba ante una renovación de la socialdemocracia? ¿Para eso sirve la política?
Al final cuando hay dinero tan a nuestro alcance se nos olvida que un día fuimos una opción socialista para construir un mundo más justo. Esto es lo que hay. Con el mercado por medio a ver quién no aprovecha lo que sea para engrosar su cuenta personal. Lástima que haya muchos que se les segó la vida y no puedan disfrutar de ese mundo tan maravilloso que construyó Blair y sus amigos antedichos.
La política a los tres les ha salido rentabilísima, otros que ellos ‘salvaron’ no podrán ni verlo.

5 comentarios:

eli dijo...

Antonio, es lamentatable que así sean nuestros gobernantes. Te decepciona todo esto...
Gracias por tu comentario

Antonio dijo...

Eli, es normal que se tenga esta sensación de desánimo cuando uno ve todas estas cosas. Aunque no nos confundamos,no todos los gobernante son iguales... hay gente muy honrada.
Saludos.

nora dijo...

Si todo lo que dices es cierto, vaya negocio! A este mundo le hace falta un arreglo.
Besitos

Patty dijo...

Aqui teneis una web donde se explican todas las malas praxis del grupo Zurich
www.la verdaddezurichfinancialservices.com

Patty dijo...

Se esta preparando una manifestacion frente a la sede central de zurich en suiza.
Tambien hay un grupo de facebook " la verdad de zurich financial services"