lunes, 13 de diciembre de 2010

EL NOBEL LIU XIAOBO

Unas entradas más atrás hablábamos de Mario Vargas Llosa al hilo de la concesión del Nobel de Literatura. Hoy nos referimos a otro premio Nobel, Liu Xiaobo, que no pudo acompañar al primero en la ceremonia de entrega de los premios en Estocolmo.
Levantarán muros altos y kilométricos, ensamblarán una valla frente a su casa para ocultarla a la vista de la prensa, lo podrán retener no once años sino once veces once, pero no podrán eliminar de la faz de la Tierra la libertad.
El gobierno ¿comunista? chino cree como otros muchos antes que será eterno y lo dominará todo, incluso los adentros de las personas. Matarán, encarcelarán, deportarán… pero no conseguirán ese absurdo absoluto que pretenden: uniformar a toda la población bajo unas ideas que sólo unos cuantos creen.
Alguna vez escribí algo titulado así: “La limpieza étnica nunca ha funcionado”. Se podrá practicar la intolerancia, llevar la intransigencia a límites extremos, pretender exterminar a los pueblos, pero siempre renacerán las ideas, las identidades, las personas…
China está cavando su propia fosa. Quizá algunos de nosotros no lo veremos, pero caerá. Como cayó el imperio romano, y parecía eterno. Como cayó el imperio de Genghis Khan, tan aferrado a sus estepas. Como cayó la URSS, y parecía imposible.
Arnold J. Toynbee escribió, en su magna obra Estudio de la historia, cómo las civilizaciones pasan por fases de surgimiento, crecimiento, decadencia y disolución. Y sólo cuando fuerzas nuevas aparecen, dicha sociedad en decadencia se transforma y puede sobrevivir, pero ya sobre ideas nuevas y patrones diferentes.
A la actual China la derribará la libertad… la falta de libertad. Y le sucederá una nación más libre.
El desarrollo económico sin libertad la asfixiará socialmente y tambaleará su política. Sólo a un pueblo sumido en la miseria y la incultura se le puede dominar, pero no a un pueblo que progresa materialmente en un mundo donde las ideas no tienen fronteras.
Las palabras de Vargas Llosa, en su discurso de agradecimiento, que hablan de la libertad que hemos conquistando “en la larga hazaña de la civilización” frente a los que pretenden arrebatárnosla, fueron lo suficientemente elocuentes para recordad que un compañero de galardón no pudo acudir porque la intransigencia tiene muchas caras… y esta vez se disfrazó con la de la política.
Las autoridades chinas han impedido a Liu Xiaobo recoger físicamente como individuo libre el Premio Nobel de la Paz, pero su espíritu estuvo en la ceremonia para vergüenza y oprobio de los que se lo han impedido.
Por cierto, a Guillermo Fariñas le han impedido en Cuba viajar a Estrasburgo a recoger el premio Sajarov del Parlamento Europeo a la libertad de conciencia. ¡Qué deplorable decisión!