viernes, 25 de marzo de 2011

EL TIRANO LIBIO SE RESISTE A ABANDONAR SU JAIMA

La ola revolucionaria que está extendiéndose por el mundo árabe ha encontrado un obstáculo difícil de superar. Lo que se antojaba una suave brisa se ha tornado en una tormenta de arena al llegar a Libia.
Ben Alí en Túnez o Mubarak en Egipto han sido unos ‘corderitos’ comparados con su vecino libio, Muhammad el Gadafi.
Y es que han sido muchos años viviendo a su antojo sin que Occidente osara molestarlo, salvo cuando pretendió echarle un pulso tras el atentado de Lockerbie.
Ha vivido muy bien y quiere seguir viviendo. Ha sido dueño y señor de riquezas, voluntades y hasta de seres humanos mientras Occidente miraba hacia otro lado.
Entre todos crearon el monstruo y ahora nadie sabe cómo quitárselo de encima.
A este tipo le han rendido pleitesía políticos, artistas… Se le han consentido caprichos y excentricidades, y muchos dirigentes occidentales le han reído la ‘gracia’.
Pero hay razones de geopolítica que tienen fecha de caducidad, las que apostaban por mantener dictadores y tiranos que garantizaran los intereses de las potencias occidentales, aunque fuera a cambio del sometimiento y la privación de libertad de pueblos enteros, no son ya políticamente correctas. Durante muchas décadas no se hizo ascos a ningún tirano mientras no tratara de tiranizarnos a nosotros.
El mundo está cambiando, los aires de libertad se pretende que soplen por todo el mundo, que lleguen a todos los pueblos. Quién lo diría tan sólo hace una década.
¿Quién hay detrás de estos movimientos revolucionarios? ¿Han surgido por generación espontánea? No creo que sea así.
Atrás ha quedado por ahora la pretensión de llevar a los pueblos la democracia a cañonazos. En eso al menos hemos avanzado.
En Irak todo se hizo de manera diferente. Amin Maalouf en su obra El desajuste del mundo sostiene que lo que sucedió en verdad en ese país fue que “los Estados Unidos no supieron llevarle la democracia a un pueblo que soñaba con ella”. Esperemos que ahora sepamos llevarla.
Estas revoluciones en el mundo árabe sin duda marcarán una época en la Historia de la humanidad. Algo comparable a lo que supuso la caída del muro de Berlín en 1989.
Ahora se quiere llevar ante el Tribunal Penal Internacional a Gadafi por los crímenes que ha provocado la brutal represión que se desencadenó tras las primeras revueltas. La brutalidad de las acciones contra la población civil no es para menos. Pero ahora me pregunto ¿por qué no se aplicó la misma diligencia para llevar ante el tribunal a los que con sus decisiones políticas y militares masacraron a la población civil en Irak o Afganistán?
No va a ser fácil desalojar a Gadafi de su confortable jaima. A lo bueno es fácil acostumbrarse y más cuando nos lo sirven en bandeja. Lo malo es que su ejemplo de represión está cundiendo en otros dictadores que están sembrando de muerte cada manifestación.

1 comentario:

ROBER dijo...

Muy buena tu opinión Antonio, la comparto en su totalidad.
Saludos