martes, 16 de junio de 2009

ELLOS NO NOS DEJARÍAN SER LIBRES


Las últimas elecciones europeas han dado la voz de alarma: la ultraderecha gana espacio político en nuestras democracias occidentales.
Es un serio aviso. Es como la enfermedad que se manifiesta cuando le metástasis es irreversible.
De estos años pasados de dominio del ultraliberalismo, quizá, ésta haya sido una de sus consecuencias, como lo es la crisis económica a la que nos ha llevado, aunque con mayor probabilidad una y otra hayan ido de la mano.
Me preocupan las sociedades débiles, como la que se configuró tras la primera guerra mundial y que luego caería en las garras del fascismo. Sociedades que sucumben en la pusilanimidad, en la ausencia de principios y que se tornan impermeables a los grandes valores democráticos: solidaridad, justicia, respeto al prójimo…
Al calor de un sociedad débil, la ciudadanía se muestra poco armada intelectualmente, desprovista de capacidad crítica para analizar lo que se le ofrece, sumida en el consumismo irracional. Así es como ganan terreno los proyectos políticos que anulan a la persona.
Me inquieta que estemos convirtiendo a los ciudadanos en seres vulnerables. Éste es el mejor caldo de cultivo para las ideologías excluyentes.
En este sentido los partidos políticos tienen que tomar buena nota. Ofrecen tanto que terminan convirtiendo al ciudadano es ese niño que saciado de juguetes no es capaz de valorar lo que tiene.
Las ultraderecha ahora asoma sus orejas, ocultando aún su malévolo rostro. En los próximos años no sabemos si lo llegaremos a ver completo.
Si la ultraderecha llegara a ocupar el poder, a buen seguro nosotros no podríamos disfrutar de los derechos y las libertades que nuestras democracias les ofrecen a ellos. No se trata de limitarles en derechos, pero la democracia tiene que defenderse de las amenazas de los que pretenden engullirla aprovechándose de la inocencia y buena voluntad que se recogen en los principios que la sustentan.
Defenderse de esas amenazas es preservar nuestro futuro. Formar al ciudadano es una buena alternativa, pero formar al ciudadano tanto en sus derechos y libertades como en su responsabilidad cívica.
Si algún día llegara a triunfar la ultraderecha, con seguridad ellos no nos dejarían ser libres.