lunes, 2 de mayo de 2011

ERNESTO SABATO Y LOS DERECHOS HUMANOS

Argentina sufrió desde mediados de la década de los setenta hasta 1983 del siglo pasado una de las dictaduras más sanguinarias que han aflorado después de la segunda guerra mundial.
Por cierto, no me acostumbro a la expresión ‘siglo pasado’, es como si dejara gran parte de mi vida en las estanterías bajas de la historia.
A esa dictadura hubo mucha gente que le hizo frente, muchos pagaran con su vida, hubo madres y abuelas que resistieron en busca de justicia y de sus desaparecidos, y hubo intelectuales comprometidos como Ernesto Sábato que dieron un paso al frente en su oposición.
Ernesto Sábato ha muerto a los 99 años de edad. El recuerdo más grato sobre él, al margen de su obra, es para mí su condición de defensor de los derechos humanos durante la dictadura militar argentina y después de ella. Se puso al frente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, entonces fue cuando percibimos su compromiso práctico, no el del discurso crítico y dialéctico que puede prodigar en cualquier escritor, sino el de batallar cuerpo a cuerpo para esclarecer unas circunstancias tan ignominiosas.
Me interesa menos el Sábato al que se le califica de tener un fuerte carácter, un gran egocentrismo o un gusto desmesurado por las polémicas; me interesa más el luchador por los derechos humanos y su oposición a la dictadura militar argentina.
En Sobre héroes y tumbas Sábato retrató la decadencia de una familia aristocrática en tono pesimista, quizá sea la decadencia de la condición humana que está carcomiendo a las sociedades modernas a pesar de que estemos inundados por una tecnología que no nos hace mejores.
Sábato vivió un siglo que le permitió comprobar cuánto de malo hay en la condición humana y cuánto queda por hacer hasta conseguir que el hombre sea un ser mejor.
‘Encarnar la utopía es la única manera de recuperar la humanidad perdida’, esta frase concentra gran parte de su pensamiento.
Con ella me quiero quedar.

1 comentario:

Erato dijo...

Me uno a ese pensamiento rotundamente.El mundo necesita más personas que, como él sumen el esfuerzo de trepar las utopías y reconocer lo mejor que hay en el ser humano.Dejando a un lado los rasgos personales de quien se ha ido, no puedo obviar esa parte también melancólica y su concepto del tiempo o la vida cuando decía que "vivir consiste en construir futuros recuerdos de otros tiempos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza."Gracias por las palabras dedicadas a este ser humano que con su Túnel e descubrió muchas cosas bellas.Un saludo