jueves, 2 de agosto de 2012

EN VITORIA, ABIERTO POR OBRAS

Todas las ciudades tienen algo que decir. Lo dicen los siglos que tienen de edad, las culturas que las han habitado, así como la imagen que sus habitantes construyen sobre ellas. Es como si tuvieran su propia alma, la que la diferencia de las demás, esa impresión, a veces mera intuición, que nos causa cuando tomamos contacto con ellas. Vitoria-Gasteiz es una ciudad joven, esta es la impresión que a mí me ha causado. Y es joven porque se ha remozado para mostrarse en consonancia con los tiempos que corren, los de un medio ambiente integrado y sostenible. No en vano ostenta el título de ‘European Green Capital 2012’, avalado por su cuidado urbanismo, dotado de gran amplitud en sus vías y los numerosos espacios verdes que se diseminan por toda la ciudad, tanto la de la expansión del siglo XX como la más reciente del siglo XXI. Vitoria quiere mostrarse así, sin que su pasado suponga un lastre, al contrario, su pasado es parte de su juventud porque lo incorpora, estoy convencido, con la anuencia de sus piedras. Y la mejor muestra de ello la tenemos en la catedral de Santa María del siglo XIV, la ‘catedral vieja’, que está en proceso de restauración y, al contrario de lo que es habitual, es decir, que esté cerrada por obras, dicha restauración se ha convertido en un ejercicio de pedagogía social para acercar los trabajos de remodelación al público visitante, al tiempo que supone un inteligente reclamo para el turista. Así es, la ‘catedral vieja’ ofrece visitas a las obras que en ella se ejecutan a través de una original iniciativa: ‘Abierto por obras’.

Las catedrales son lugares que siempre han inspirado a los escritores. La atmósfera que en ellas se respira, y la multitud de espacios y formas que se originan en el modelado y suntuosidad de sus piedras aviva ese misterio capaz de sugestionar la inspiración literaria. Blasco Ibáñez se deleitó con la de Toledo en múltiples reflexiones en su novela La catedral (1903). Y la ‘catedral vieja’ de Vitoria se ha vinculado a la literatura más reciente como motivo de inspiración de la obra Un mundo sin fin (2007), la segunda parte de Los pilares de la tierra (1989) de Ken Follett. Este hecho ha ligado al escritor galés a la ciudad de Vitoria en una de esas comuniones bien avenidas.

“Las restauraciones de catedrales en Europa deberían seguir el ejemplo de Vitoria-Gasteiz. En ningún lugar del mundo se puede ver algo así”, reza la inscripción de la placa que recoge las palabras de Follett, y que se sitúa junto a la estatua levantada al escritor en la plazuela que da acceso a la catedral en reconocimiento a la difusión que ha realizado del templo vitoriano a través de su novela. La única duda que me ha asaltado en esta visita es el deterioro tan extremo que se observa en algunas de las partes de la ‘catedral vieja’. El aspecto de la piedra es deplorable, como si fuera la consecuencia de una dejadez de décadas, acaso por centrar todo el interés en la construcción de la catedral neogótica iniciada en los primeros años del siglo XX, o de la presencia inexorable de eso que llaman los arquitectos como el ‘mal de la piedra’. Afortunadamente, ya se le está poniendo remedio y con muy buen criterio.

3 comentarios:

Erato dijo...

Una gratísima sorpresa leer sus letras sobre Vitoria-Gasteiz, ciudad a la que me une un vínculo especial y de la que volví hace una semana. Grandioso lo de la catedral deS anta María y con gusto me quitaría de nuevo el sombrero o el casco en este caso por esta visión de lo antiguo y lo nuevo.Gracias por hacerme pasear de nuevo por el Machete, la Virgen Blanca...Un saludo

IRIS dijo...

Abrir "por obras" es algo que se está haciendo también en otros lugaresy más concretamente en Granada. La iglesia de San Nicolás, en el barrio del Albaicin está en plena restauración de sus cubiertas. San Nicolás "abierto por obras" además de interesante, es muy rentable.

Antonio dijo...

Así es, Iris, la iglesia de San Nicolás Granada hace algo parecido en Granada. Es una gran idea acercar al público los trabajos de restauración, se valora mucho más la obra de arte. Es lo que hacen también los grandes museos cuando abren al público la restauración de algunos cuadros.
Gracias por tu anotación.