sábado, 3 de mayo de 2014

LA JUSTICIA UNIVERSAL

Escucho noticias que me producen especial alarma: decenas de narcotraficantes han salido de prisión o están a punto de hacerlo. Y se dice que es la consecuencia de la nueva ley sobre la justicia universal. Los que somos de a pie, esto de liberar a tales tipos nos cuesta trabajo entenderlo, se ve que no somos tan listos como los que gobiernan.

Este país nuestro me produce tanto estupor como nunca hubiera imaginado. No sé si con los años me he vuelto más cascarrabias o acaso más perspicaz y escéptico, pero me abruma saber que vivo en un país donde hay una indecente falta de ética y vergüenza por doquier. Aunque sospecho que es un mal extendido allí por donde habita todo animal humano.

He visto en elecciones municipales cómo se organizaban los prohombres de un pueblo para gobernar el ayuntamiento, y luego decidir juiciosas recalificaciones de terrenos con la modificación de los planes de urbanismo. Con el poder central ocurre lo mismo, los lazos entre el poder político y el poder económico (tan antiguos como el hombre) empujan para que haya ministros o ministras vinculados a las grandes corporaciones económicas o con espesas ramificaciones hacia grupos religiosos o ideológicos. Lo que lleva a preguntarnos si no será que nuestros gobiernos tienen como principal finalidad prestar servicio, antes que a la sociedad y a los ciudadanos, a esos poderes oligárquicos.

La reforma de la ley del Poder Judicial, promovida con inusitada urgencia tras le imputación del ex presidente chino Hu Jintao y otros ministros por la Audiencia Nacional, limita las acciones de los jueces para perseguir delitos en ámbitos transnacionales. Zapatero lo hizo en 2009 y Rajoy lo ha rematado ahora en favor tal vez de las relaciones internacionales, pero eso no significa que aquí tengamos que estar de acuerdo. Con esta medida legislativa pueden quedar impunes genocidios en distintos puntos del planeta, torturas, crímenes, imputación de dictadores…

Limitar la acción de la Justicia (menuda aberración) deja a los jueces españoles sin la posibilidad de pedir responsabilidades penales a quienes han cometido crímenes o han atentado contra los derechos humanos, pero también a los grandes narcotraficantes que estando cerca de España en aguas internacionales pueden hacer sus operaciones de narcotráfico sin que nadie pueda actuar sobre ellos. Con esta medida, la justicia en el mundo se ha visto resentida. La justicia si no es universal, entonces no es justicia.

¿Estamos ante los gobernantes contra su pueblo?, ¿a quién sirven nuestros gobernantes?, ¿qué tipos son los que nos gobiernan?, ¿son de confianza?

A este país le falta un rearme ético y moral de órdago, empezando por sus dirigentes. Y no va a llegar, aunque pareciera que con la crisis podría haber llegado. Las estructuras de poder siguen intactas, en los gobiernos y en los partidos políticos. Todos ellos saben que no tienen más que aguantar un poco más, que cuando pase el temporal volverá al statu quo que les interesa.