domingo, 22 de agosto de 2010

LIBERTAD, LA PALABRA

Nunca una palabra ha sido tan anhelada, tan valorada, tan perseguida, tan arrastrada, tan ultrajada, tan masacrada… Sí, la palabra `libertad'. Porque las palabras lo contienen todo de nosotros, son el reflejo de nosotros mismos y el vehículo donde pasean nuestros sentimientos y nuestras emociones.
Hubo un tiempo en que en este país luchamos por la libertad, hasta que la palabra se hizo realidad y pasó del deseo al sentimiento, de la reivindicación a la conquista. Hoy en nuestro país esta palabra sigue tan viva como cuando se cantaba aquella ‘libertad, libertad sin ira libertad’.
Con la prohibición de las corridas de toros en Cataluña se ha despertado un sentimiento de defensa de la libertad que parecía adormilado. Se ha escuchado mucho, se ha vuelto a recurrir a la palabra para justificar argumentos en defensa de las corridas de toros.
Pero también la utilizan los que defienden el toro de cuerda, el toro embolado, el toro de fuego o el toro lanceado. Y todos la aderezan con ese término comodín: ‘tradición’. Como si en la tradición pudiera entrar cualquier cosa.
Los pueblos subyugados la reclaman, las personas sometidas en su relación de pareja, también. Tres cuartos de la población mundial no disfrutan de ella, y el resto, mejor que no nos descuidemos.

Sin embargo, existen otros usos interesados. La esgrime quien lanza una guerra sobre un país con la excusa de llevarla a sus habitantes. La vindican los extremistas que siembran terror y violencia. Los terroristas se la ponen en la boca y en los escritos. La reclaman los poderes económicos y financieros para el mercado.
En España la hemos visto 'graficada' encabezando manifestaciones contra el aborto, el terrorismo, contra asignaturas que dicen que adoctrinan o en defensa de la familia. La utiliza la izquierda y la derecha, y la enarbola la COPE para decir ‘somos libres’. Supongo que los demás también lo seremos.
A todo el mundo se le llena la boca con la palabra libertad. Ahora lo que hace falta es que se comprenda el auténtico sentido de esta palabra. A la libertad le han salido muchos defensores, que en otras circunstancias no darían tregua para que muchos la disfrutáramos.
Ésta es la grandeza de una palabra que a todos parece hacer bien, pero que no todos utilizan con franqueza. No obstante, lo bueno de ella es que en cualquiera de sus usos siempre se le sacará brillo, porque su significado, lo que expresa, está por encima de partidismos. Acaso lo que se han abonado recientemente a ella, utilizándola con desparpajo, tal vez se les pegue algo de los sentimientos que encierra y les haga ser mejores personas.

La lucha por la libertad siempre es buena, aun cuando la tengamos conquistada, por todo lo que significa para el espíritu humano y…

“Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.”
Miguel Hernández

lunes, 16 de agosto de 2010

PEDIR PERDÓN

Pedir perdón es uno de los gestos que más ennoblece al ser humano. ¡Pero qué difícil resulta consumarlo!
Japón ha pedido perdón por las atrocidades que cometieron sus soldados en el transcurso de la II Guerra Mundial en territorios continentales de Asia.
Bienvenida sea, aunque venga con tanto retraso. Si bien es verdad que no es la primera vez en los últimos tiempos que desde este país han pedido perdón por la misma causa.
No es fácil pedir perdón. Diría que entra dentro del capítulo de excepciones.
La petición de perdón tiene un paso previo: el arrepentimiento. Éste es el que le otorga carta de naturaleza a la anterior. Ahora bien, saber si realmente se ha producido el arrepentimiento es más difícil de averiguar.
En una entrada anterior de este blog, titulada “No me arrepiento. Volvería a hacerlo”, abordábamos algo al respecto con motivo de las declaraciones de Tony Blair ante la ‘comisión de la verdad’ que investiga la intervención militar de Reino Unido en la guerra de Irak. No se arrepentía de su decisión, a pesar de las consecuencias que ésta tuvo; por tanto, es obvio que no pidiera perdón.
Hace unos días con motivo del 65 aniversario del lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki el único militar vivo de los que intervinieron en el lanzamiento que viajaba a bordo del avión de combate B-29 'Enola Gay', Theodore Van Kirk, declaró que lo “volvería a hacer” si las circunstancias actuales fueran las de entonces. “Era la forma más humana de acabar la guerra”, añadió y se quedó tan conforme. Está claro que tampoco se arrepentía.
Nuestra guerra civil y la posterior postguerra trajeron muerte, miseria y destrucción. Pues todavía no se ha escuchado a nadie pedir perdón. Incluso hay algunos sectores de la extrema derecha española que están reescribiendo la historia para justificar el golpe de Estado del 18 de julio del 36. A esta peligrosa espiral nos está llevando la mala gestión de la ‘memoria histórica’.
Podríamos citar muchos ejemplos más. Como podríamos citar muchas situaciones de la vida diaria donde la palabra ‘perdón’ parece no existir en el vocabulario de las personas.
Ahora Japón pide perdón por el sufrimiento que llevó a tanta gente. Los dirigentes actuales quieren lavar la memoria de su país. Está bien que los hijos reconozcan las atrocidades de sus padres, pero habría estado mejor que los padres hubieran hecho su acto de compunción.
A los agraviados, vivos o muertos, al menos les quedará una brizna de alivio y consuelo. Suponemos que, al menos, su memoria se serenará.

lunes, 9 de agosto de 2010

EL ENVIADO

Ahora que la ONU ha creado una comisión internacional para investigar el asalto del Ejército israelí a la flotilla humanitaria me viene a la mente un dato: Tony Blair es el enviado del Cuartero para Oriente Medio, conformado por la ONU, la Unión Europea, la Federación de Rusia y Estados Unidos.
Sí, ése que fue primer ministro de Gran Bretaña. El que recibe suculentas remuneraciones por sus conferencias y ofertas millonarias por publicar libros. Uno de los artífices de una guerra injusta, irracional y que ha causado centenares de miles de muertos.
Lleva tres años como comisionado y, salvo error u omisión, ha pasado desapercibido. Hace unas semanas se dio una vuelta por España para dejarse ver, sólo eso. ¿Qué ha hecho este señor en estos tres años?, seguramente preocuparse por sus conferencias y sus libros.
El conflicto palestino-israelí está embarrancado. El que fuera ministro de Asuntos Exteriores israelí, Shlomo Ben Ami, y en la actualidad vicepresidente del Centro Internacional Toledo por la Paz, ha hablado del proceso de paz en un artículo publicado en El País (9/8/2010), “El proceso fantasma de paz en Oriente Próximo” (toda una declaración de intenciones), calificándolo como “uno de los engaños más espectaculares de la historia diplomática moderna”.
A la vista de la experiencia que tenemos de décadas de conflicto es obvio que la solución no está ni en el lado de Israel ni en el de Palestina. Han demostrado su incapacidad (o quizá su inconveniencia) para ponerse de acuerdo en cincuenta años. “Atrapados entre lo posible y lo necesario, israelíes y palestinos simplemente aprendieron a vivir sin una solución”, viene a decir Ben Ami en su artículo. Es probable que así se encuentren más cómodos. Es parte de la naturaleza humana acomodarse a las circunstancias y hacer de ellas un medio de vida.
La solución tiene que venir de fuera, de la intervención decidida de los grandes países, si es que sus intereses lo permiten. Y en el Cuartero para Oriente Medio están todos los que tiene que estar. El problema es el comisionado.
Con mediadores como Tony Blair es fácil comprender el estancamiento en que ha entrado el proceso de paz en Oriente Próximo o la difícil situación que está generando el bloqueo sobre Gaza que ejerce Israel. En esta tesitura, ambos se eternizarán sine die.

jueves, 29 de julio de 2010

LIBERTAD PARA CUBA, PERO NO DE LA MANO DE ESTE SEÑOR

En este foro hemos pedido libertad para Cuba porque estamos convencidos de que este país lo necesita desde hace tiempo. Pero no de la mano de José María Aznar.
No es precisamente la persona adecuada para lanzar soflamas libertarias. Ha dado sobradas pruebas de su desprecio por la libertad de los demás.
Este señor metió a España en el desatino de la guerra de Irak. Cada vez estoy más convencido que lo hizo por pura razón megalómana, que lo embriagó durante su etapa de gobernante.
Se me antoja que en cuestiones de libertad y de dictaduras no tiene las ideas muy claras; o quizá sí las tenga demasiado claras.
En octubre de 1998 el juez Baltasar Garzón dictó un auto de detención de Augusto Pinochet. Fue el momento en que la Justicia pudo ajustar cuentas con este dictador sanguinario.
El Gobierno de Aznar tuvo una actitud sospechosamente laxa, con una Fiscalía General del Estado poco colaboradora.
Tipo oportunista donde los haya, cuando fue presidente del Gobierno llevó a cabo una política exterior con Cuba agresiva y sin sentido, que no condujo a nada, más que a bravuconadas ‘perejilistas’. No favoreció una política sensata que impulsara la posibilidad de dar pasos para acabar con el régimen castrista.
Se puso bravucón y enardeció el estúpido orgullo del dictador. ¡Muy inteligente por su parte! No le faltó más que invadir la isla al alba, como la de Perejil, quizá buscando esa obsesión suya por pasar a toda costa a la posteridad.
¿No será que por a causa de esa frustración se metió en la aventura de Irak? Ahí tenía asegurado el paso a la historia, al menos por apoyar una guerra que ha dejado un reguero de cientos de miles de muertos. Y entretanto el Tribunal Penal Internacional sin pronunciarse.
Su benevolencia con el dictador chileno contrasta con la virulencia hacia el dictador cubano. Algo no cuadra en este proceder, ¿no será que le van las dictaduras, pero las de derechas?
Un consejo a los presos liberados cubanos: ¡Apártense de este señor, no os conviene como aliado para la causa de la libertad para Cuba!

jueves, 8 de julio de 2010

LA ENCOMIENDA DEL MINISTRO

“Os encomendamos seguid en la custodia de los valores por la educación y la formación”. Ésta es la encomienda que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, nos trasladó a quienes habíamos recibido la Encomienda de Alfonso X el Sabio.
Me vais a perdonad, queridos lectores de este blog, esta subida de vanidad, pero quería contaros que el pasado día 7 de julio tuve la honor de recibir la mencionada Encomienda en el solemne salón Goya del Ministerio de Educación.
Dicho esto, también quiero trasladaros que me encontré a un gran ministro de Educación, no porque me impusiera semejante distinción, sino porque sus palabras en el acto desvelaron su capacidad y clarividente visión de la educación. Ya demostrada en el tiempo que viene ejerciendo su labor al frente de este departamento.
Desde que fue nombrado ministro, Ángel Gabilondo se impuso como tarea principal llegar a un pacto educativo. Hasta el momento no lo ha conseguido. “Todo se andará” me dijo al oído entre tanto anudaba la cinta de la medalla a mi cuello.
Ha habido ya un primer fracaso. No sé si llegaremos a otro. En el mundo de la educación, que debería concitar todos los acuerdos posibles, existen muchos intereses particulares. Hay muchos sectores políticos y sociales que no están dispuestos a llegar a un pacto. La escuela es lo que menos les importa, aunque ninguno lo diga, como es obvio.
“Además de muchas competencias, mucha dedicación, mucho conocimiento y muchos valores también hace falta mucha buena gente”, dijo en algún momento de su discurso el ministro. “Ustedes están encomendados a proseguir siendo buena gente”, se refirió a nosotros, los encomendados.
Éste es el mejor ministro para el pacto, porque por su capacidad, inteligencia y talante reúne las condiciones para ello. Pero, ojalá me equivoque, no lo van a dejar. Ni los unos ni los otros.
Estoy convencido de que si no se consigue un pacto por la educación no será por su incompetencia, sino por la incompetencia de otros.
En sus palabras nos hizo saber que se nos llena la boca de términos grandilocuentes: equidad, inclusión, igualdad de oportunidades, retos sociales y económicos, de calidad de la educación… pero que ese discurso lo llevamos diciendo muchos años sin que hasta ahora hayamos pasado a la acción. “Esto ya nos lo sabemos… ahora necesitamos buena gente en acción trabajando por ello”, vino a decirnos.
Durante su intervención me asaltó un mal presagio: una persona de su capacidad no sé si va a durar mucho en el mundo de la política, es demasiado inteligente, y esto provoca repelús a su alrededor.
Seguramente porque él, como ‘hombre bueno’, desentona en el actual panorama político que se extiende a lo largo y ancho de nuestro país.
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