martes, 11 de agosto de 2026

LATINOAMÉRICA: DE LA OPERACIÓN CÓNDOR A LA DOCTRINA DONROE*

 


¡Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada!”, cantaba Pablo Milanés recordando aquel fatídico 11 de septiembre de 1973 en Chile y el desgarro provocado por la violencia y la crueldad adueñadas de Latinoamérica en los setenta y ochenta, un territorio ya ahogado secularmente por la inestabilidad. El vecino del norte nunca ha dejado de medrar en su destino. En septiembre del 70 Richard Nixon ordenaba al director de la CIA, Richard Helms: “Salve a Chile”, impidiendo el acceso al poder de Salvador Allende, para aclararle: “Haz que la economía sufra”.

Eran los años de la Guerra Fría, América Latina vivía una oleada de golpes de Estado impulsados por la doctrina de Seguridad Nacional contra el comunismo. Estados Unidos intervenía directamente o con mediadores para cambiar gobiernos democráticos por dictaduras militares afines a sus postulados de control geoestratégico, frenando la posible instauración de regímenes próximos al bloque soviético. La Operación Cóndor tenía esta orientación ideológica, los países latinoamericanos implantaban la represión política y el terrorismo de Estado frente a los considerados enemigos: partidarios de la izquierda.

EE UU no estaba dispuesto a que la ‘cubanización’ triunfante desde la revolución cubana de 1959 se propagara. Se sucedieron golpes de Estado en Brasil (1964) con Castelo Branco, Chile (1973) con Pinochet, Uruguay (1973) con Juan María Bordaberry, Argentina (1976) con Videla o Bolivia (1980) con García Meza. Sangrientas dictaduras generaron no poco dolor y muerte. ‘Las venas abiertas’, así titulaba Eduardo Galeano el ensayo que explicaba esta realidad histórica extendida por toda Latinoamérica, con la ignominiosa realidad de canalizar los recursos nacionales hacia un sistema financiero estadounidense de rapiña.

Después vendrían, en los noventa y primeras décadas del siglo XXI, procesos electorales convertidos en espejismo de estabilidad democrática y justicia social, hasta el correlato ultraderechista que hoy invade Latinoamérica con la Doctrina Donroe. Versión 2.0 de la decimonónica Doctrina Monroe —“América para los americanos”—, adaptada para reducir, cuando no evitar, la injerencia extranjera en el continente americano e igual planteamiento: manos libres de EE UU para mangonear.

El Informe sobre Democracia y Desarrollo: Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia en América Latina y el Caribe, 2026 —Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD)— señala que “América Latina y el Caribe es hoy la región más democrática entre las regiones en desarrollo y la tercera a nivel mundial… Sin embargo, esta fortaleza convive con una tensión creciente: democracias que perduran, pero que enfrentan presiones que amenazan su capacidad de representar, procesar el conflicto y generar resultados de desarrollo…, como la desigualdad económica y de género y la crisis de los partidos políticos, se combinan hoy con amenazas emergentes: la polarización, la desinformación, la aceleración tecnológica, la crisis climática y la expansión del crimen organizado. Juntos, estos factores erosionan la confianza institucional y debilitan el vínculo entre democracia y bienestar ciudadano”.

La influencia de Donald Trump ha supuesto un cambio ideológico y estratégico para la política latinoamericana: frente a deslegitimadores golpes de Estado, consecución del poder por procesos democráticos, con vocación de perpetuarse en el poder mediante cambios constitucionales.

La “trumpificación” de América Latina es una realidad. El trumpismo va calando: Argentina, Honduras o Chile y, finalmente, la Colombia de Gustavo Petro —con quien Trump se las tuvo para doblegarlo—. Abandono de la izquierda o derecha moderada, para ponerse en manos del populismo ultraderechista: Milei, Bukele…, y ahora Abelardo de la Espriella, ‘El Tigre’, en Colombia —Defensores de la Patria— o Keiko Fujimori en Perú —Fuerza Popular—.

La vocación intervencionista más descarada fue la ejercida en Venezuela: captura militarizada de Maduro y severo control impuesto a la presidenta Delcy Rodríguez. Un aviso a navegantes. El secretario de Estado Marco Rubio ha anunciado una transición democrática, imaginamos el sesgo ideológico que presidirá el supuesto proceso: dirigentes ‘elegidos democráticamente’ cediendo el control político y económico de las enormes reservas petrolíferas.

La osadía de la Doctrina Donroe no tiene límites. Trump insiste en presionar a México en pro de una pretendida seguridad, reclamando la intervención de tropas estadounidenses en territorio mexicano para combatir el narcotráfico. La presidenta Claudia Sheinbaum la ha negado, aludiendo a la defensa de la soberanía nacional. No obstante, ha dado algunos pasos deteniendo a capos de los cárteles de la droga, incluso entregándolos a la Justicia norteamericana.

En este tablero latinoamericano queda por ver qué ocurrirá con Cuba, sobre la que se está ejerciendo una presión asfixiante cortando el suministro de petróleo, bloqueo comercial y amenazas de intervención militar. Incluso se le acusa de ser instigadora del “terrorismo de izquierda en Estados Unidos”. En la órbita del creciente socialismo estadounidense, al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, se le acusa de ser aliado del ‘castrismo’. Mientras en la Nicaragua del dúo dictatorial, Daniel Ortega y Rosario Murillo, el comandante sandinista, artífice de otra dictadura análoga a las de los setenta y ochenta, quiere perpetuarse en el poder mediante una enmienda constitucional que impida elecciones democráticas. Otro de los imaginarios con los que sueña Trump para sí mismo.

El mundo bajo el poder de la plutocracia, dominado con la anuencia de la ‘estupidez humana’ que definiera Dietrich Bonhoeffer —Teoría de la estupidez— al referirse al triunfo de Hitler en la Alemania ‘prenazi’. La novelista Marilynne Robinson pronosticaba el mandato de Trump (EL PAÍS, 19/01/2025) como “fuente de caos y desorden en la política de su país y del globo. ¿Una aberración pasajera o un preocupante cambio de rumbo en el tablero mundial?”. Lo estamos experimentando.

*Artículo publicado en Ideal, 10/08/2026

** Ilustración del artículo en Ideal. 

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